miércoles, 22 de diciembre de 2010

Blast


Soy como un cristal: fría, rígida y resistente... pero asquerosamente frágil. Puedo soportar mil palabras punzantes rayando a mi alrededor, pero una flecha envenenada de amor verdadero, puede romperme en mil pedazos y volverme vulnerable para siempre. Tú llevas esa lanza, que me destroza como si yo fuese un viejo edificio sin andamios. Despedazas mis paredes, resquebrajas mis fundamentos y haces que tenga dudas incluso de mí misma.

¿Qué me queda por intentar?, ¿Qué me queda por hacer? Dímelo tú, que pareces desmoronar mi vida a cada paso. Dímelo tú, que manejas mi mundo como los ricos el dinero