miércoles, 19 de octubre de 2011

Milán




Aquel aroma especial, el sol marcándose en tu piel, las risas junto a las palomas en la plaza. Ese letrero de Ray-Ban cerca a un autobús para turistas atontados. El castillo de las princesas, Duomo oscuro con sus cristaleras llenas de colores y luz. El torito y sus cojones. Aquel Leonardo al final de la galería. Resto de culturas antiguas, fuentes para posar, y estaciones de metro con nombres propios. Gafas para tres siendo cinco, fotos para no olvidar, sueñecito en el tren y un café.