domingo, 21 de septiembre de 2014

c'est fini


Vivíamos cada día con una sola motivación, la sonrisa del otro; eso es lo que llamábamos nuestro super poder.
Cada mañana le tocaba a uno escribir mil y una tonterías para que el día empezara bien, a veces era imposible mantener esa felicidad todo un día pero... ahí es cuando volvíamos a actuar, utilizando nuestra moneda de cambio.
"3,2,1...sonríe :)" 
Él con su modo come-orejas, yo con mis mimos de amor. Cuando "el objetivo" (la sonrisa) estaba conseguido, la noche al igual que el despertar, era perfecta.
La gente suele llamar a ese tipo de cosas amor, nosotros nos dedicamos a buscarle un significado más concreto. Nos sujetábamos y nos predicábamos.  Se supone que cuando estas enamorado lo sientes en lo más profundo de ti, pero a mi aquel sentimiento me superaba, era otro nivel.
"Quererte es poco"
Teníamos ganas de París, de las miles de noches que nos debíamos y yo de mi dinosaurio. Creamos momentos especiales, inolvidables, únicos... Esa clase de momentos que no quieres compartir con otra persona. Los te quiero a las 00;00 con o sin colapsos, curarse los jumeos a besos, el peto azul, repetir cada 5 minutos lo mucho que nos echamos de menos, llamarnos todas las cosas bonitas y estupidamente estúpidas que se nos podían ocurrir, nuestros horrocruxes, las horas que nos pasábamos en nuestro banco... y no sigo porque tenemos millones de pequeñas cosas que harán que aquello no se olvide con facilidad. 
Era mi pesadilla particular, esa personita que conseguía que a veces perdiera el control pero con la cual no me podía enfadar, era imposible. Siempre me salía con una de las suyas para hacerme sonreír, porque sí, porque él tenía esa habilidad de conseguir que llorara sonriendo. Consiguió incluso que me acabaran gustando los halagos, en especial ese horrible "bonita" que solía decirme. 
"Pepito"

Muchas veces ves llegar el final de las cosas, pero eso no quiere decir que vaya a dolerte menos, porque por mucho que te prepares, el dolor de una buena hostia no te lo quita nadie. A mi aun me sigue doliendo, y probablemente este dolor permanezca en mi más de lo que yo quisiera. Porque no debe ser fácil dejar escapar de dentro de ti a lo que fue la suerte de tu vida.

Jugamos en tableros distintos. Adiós a reinas con peones.